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SUEÑOS EN LA ALHAMBRA
Otro sueño he tenido...
Esta vez, eras cristiano
que en tu Granada vivías
y amabas a una morisca,
que en palacios Nazaríes,
cautiva de un sultán,
por el cristiano moría.
Yo me llamaba Zoraida,
y en la Alhambra paseaba
oyendo cantar los pájaros
y el murmullo de las fuentes
que caían en cascadas.
Muy cerca, el Generalife
con olores a arrayanes,
a romero y alhelíes,
de jardines musulmanes,
era el único deleite,
de Zoraida la sultana
Mis verdes ojos eran tristes,
Mi tez no tenía color...
Mis labios no sonreían...
Triste tenía el corazón.
Mi mirada se perdía,
cuando se ocultaba el sol,
escudriñando de lejos
las cuevas del Sacromonte,
donde vivía mi amor.
Un día mis ojos vieron
que por una veredita
entre naranjos en flor,
amparado por las sombras,
iba subiendo el cristiano
que mi alma cautivó.
Mis ojos se iluminaban...
A mi tez subía el color...
mis labios ya sonreían
esperando aquellos besos,
que me daría con pasión.
Por ocultos pasadizos
ocultándome en la noche,
como se esconde un ladrón
iba yo muy cautelosa
para encontrar a mi amor...
Cipreses fueron testigos
junto a una luna hermosa,
de aquél amor imposible
de un cristiano y una mora.
Siempre soñando y soñando...
Hasta que llega la aurora.
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MARISÚ

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